Bienvenidos al Rincón de Marga!

•20 Octubre 2009 • Dejar un comentario

bienvenidas a  todas aquellas personas que crean que el mundo no es solo de los animales humanos y que consideren al resto de los animales  como lo que son, partes integrantes de este planeta.

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“Numerosos estudios en psicología, sociología y criminología relacionan el maltrato hacia los animales con comportamientos violentos interpersonales; en consecuencia, evitando una intervención temprana,una evaluación psicológica y una pena ejemplar, actuamos en detrimento de toda la sociedad y las posibles futuras víctimas, tanto humanas como animales.”

Nosotros también somos animales

•23 Noviembre 2009 • 3 comentarios

Es común escuchar a la gente refiriéndose a otro como “animal” cuando se quiere insultar o hacer referencia a un trato indigno, como si ser animal fuera algo inferior. Así es como se manifiesta una sensación de separación y superioridad del ser humano con respecto a todos los animales, que lleva a actuar como si todos los seres y la Tierra completa estuvieran disponibles a nuestra libre disposición. Esto es antropocentrismo: el hombre es el centro de todo. Sin embargo olvidamos que también somos animales, renegamos sin humildad todas las cosas más obvias y cotidianas que nos recuerdan este hecho.

Todos los animales tenemos características en común, pero las costumbres y la tecnología que ha desarrollado el humano le hace olvidarlo permanentemente. Es bueno recordar lo que somos para cuestionar nuestro actuar cotidiano y cambiar las cosas negativas que provocan injusticia y sufrimiento a la misma especie, a las otras y al planeta.

1.Todo animal necesita ingerir agua y nutrientes para mantenerse con vida. Todas las especies dedican mucho tiempo de su vida a buscar el alimento que necesitan. Nosotros estructuramos nuestra economía y relaciones sociales en torno a la subsistencia alimentaria, tenemos lindos restaurantes, enormes campos cultivados y un stock siempre disponible de alimentos. Trabajamos para asegurar en primer lugar la alimentación de nosotros y nuestras familias. Seguimos manteniendo una prioridad energético-alimentaria, como todos los otros animales.

2.Como los cuerpos no usan todo lo que ingieren, los animales necesitan eliminar los desechos defecando u orinando. El ser humano se ha inventado una industria de artefactos especiales dedicados a tal efecto, sistemas de alcantarillado, higiene, ventilación y desodorantes para tapar el rastro de dicha actividad.

3.La reproducción es básica para la perpetuidad de una especie. La gran mayoría de los animales mantienen relaciones sexuales para reproducirse, y las especies se adaptan para este fin: rituales de conquista y nupciales, organización social para la crianza y cuidado de las crías. Misma cosa sucede en la sociedad humana: hacemos rituales de conquista, nos casamos o emparejamos, al momento del nacimiento de las crías disponemos de quirófanos y personal especializado para asegurar el éxito reproductivo. Hemos montado toda una parafernalia técnica, legal, sanitaria, moral y social para cuidar de las crías, como todos los animales.

 4.Todos los animales nacen, crecen, envejecen y mueren, ya sea por enfermedades o accidentes. En nuestro caso disponemos de una gran tecnología sanitaria que busca aliviar nuestras enfermedades y alargar nuestra vida. Como en todos los restantes aspectos, también existe un enorme negocio detrás de esta natural etapa. Pero aún seguimos enfermando y muriendo, como todos los otros animales.

5.Otra característica, de las más importantes que compartimos, es que los animales tenemos la capacidad de sentir dolor y experimentar placer. Ningún animal quiere sufrir, todos sentimos temor y reaccionamos cuando nos vemos amenazados, evidenciamos placer si algo nos gusta, nos quejamos al ser heridos, nos deprimimos y podemos perder la estabilidad mental con la frustración o aislamiento. Como todos los otros animales.

Todo lo que hagamos, como lo que elegimos para comer, vestirnos o entretenernos, tiene repercusiones para otros seres con los que compartimos mucho. Nuestras decisiones tienen un gran impacto, pueden provocar sufrimiento y muerte, como también pueden ser compasivas y respetuosas. Es cierto que hay necesidades vitales, pero tenemos que aprender a identificarlas sin egoísmo ni consumismo de por medio, siempre con la empatía y respeto hacia nuestros iguales primero independiente de su especie, ya que no somos superiores ni inferiores, tenemos nuestras características únicas pero tal como las tiene todo animal.

Ecosofía.org

El especismo que mata burritos y envilece hombres

•11 Noviembre 2009 • Dejar un comentario

Una burrita muerta como consecuencia de las patadas que le propinaron un grupo de mozos y por haberle introducido un palo por el recto. Así de simple, pero de absurdo y de cruel es lo que ha sucedido en Torreorgaz (Cáceres), otro borrón negro en una España de eterno luto en lo que a actos de brutalidad extrema con los animales se refiere.

Los muchachos, un año más, decidieron que ese era un buen modo de celebrar su condición de “quintos”. Sí, han leído bien, de llamados por reemplazo a realizar el servicio militar. Aquí es cuando alguno se pregunta: “Pero, ¿ no ha desaparecido la mili obligatoria?”. Pues sí, lo ha hecho, pero lo que permanece es la estupidez humana, que unida a la ignorancia en forma de incapacidad para analizar las consecuencias hacia terceros de nuestras conductas y para sentir empatía por el padecer ajeno, deriva en estas acciones que bien podrían estar localizadas y fechadas en el rural español más profundo de la posguerra, sin embargo han ocurrido en Octubre de 2009 en una Población con conexión a internet.

El Presidente de la Junta de Extremadura ha dicho que no se deben de cargar las tintas contra los responsables, y los padres, que parecen muy abatidos, pero no por el daño irreversible que sus hijos le han infligido a ese desdichado animal, sino porque probablemente tengan que tirar de billetera para indemnizar al dueño, ruegan que se retire la denuncia interpuesta contra ellos.

Políticos comprensivos con los chavales, progenitores dispuestos a pasar por alto lo que sus vástagos han hecho… todo muy enternecedor y solidario, pero, ¿quién piensa en el miedo y en el dolor experimentado por la burrita?. Claro, se me olvidaba que es sólo un animal irracional, y encima condenado por esas mentiras que el hombre convierte en credo, al estigma de su presunta y falsa carencia de luces. Habrá que pensar entonces que la burra transformada en balón de reglamento, la burra violada y reventada internamente con una barra de madera, no merece la menor consideración para algunos que en cambio, guardan toda su compasión para los presuntos autores del crimen. Esto es antropocentrismo en su estado más puro, el antropocentrismo de los verdaderos burros, atendiendo a la acepción popular y muy poco afortunada de la expresión.

La indecente fosa en la que tendremos que arrojar el cuerpo lacerado de esta burrita está repleta de restos, muchos de ellos tan recientes que su sangre apenas se habrá coagulado. Entre los cadáveres más frescos, nos encontraremos con el de un perro con las cuencas de sus ojos vacías y muerto a pedradas, o el de otro con numerosos cortes y rastros de tremendas hemorragias, el de un gato al que despellejaron vivo, el de un can al que tiraron al Río Miño atado a una piedra… Algunos se asomaron al borde de ese agujero y sólo la “suerte” impidió que cayesen al mismo, como el gatito al que unos niños le rompieron la columna pero logró sobrevivir. En definitiva, que la maldad del hombre no conoce límite y precisamente por eso, no se lo podemos poner tampoco de momento al número de criaturas que aplastadas, quemadas, desolladas, ahorcadas, ahogadas o envenenadas, acabarán pagando con su vida el precio de su indefensión por ser irracionales.

El suceso de la burra ha hecho estremecerse a los defensores de los derechos de los animales, que aún acostumbrados a los episodios más macabros que se puedan imaginar, no dejan de asombrarse al comprobar hasta qué punto el sadismo humano puede envilecerse cada vez más y elige como víctima a aquellos cuya seguridad jurídica es prácticamente nula, y eso ocurre porque el maltratador suele ser un individuo extremadamente cobarde. Pocas personas implicadas en el movimiento animalista ignoran lo que ha pasado en Torreorgaz a manos de un grupo de chavales, pero, ¿podemos decir lo mismo del resto de los ciudadanos?.

Los medios de comunicación buscan sobre todo grandes titulares y dos de los condicionantes para considerarlos como tales, son la exclusividad y la novedad de la noticia. Hoy en día, la crueldad con los animales ya no es algo sorprendente y en ese sentido, ha perdido una característica imprescindible para que decidan hacerse eco de ella, al menos de forma destacada, las televisiones o los diarios. La gente se acaba aburriendo de hechos repetitivos y los responsables de los soportes informativos son conscientes de ello, al igual que tampoco hoy se preocupan por contarnos algo que siendo bueno o malo, en su momento constituyó un hecho de gran alcance pero que ya se ha convertido en algo común, como un trasplante de corazón con éxito o incluso cuestiones mucho más recientes, como la de un nuevo muerto por la Gripe A, reseña ésta que va perdiendo espacio y difusión según pasan las semanas.

Con los crímenes cometidos contra animales está pasando algo similar, que son tantos que ya dejan de interesar porque no llaman la atención. Si no son mediáticos no llegan a los ciudadanos, y si éstos, por cansancio o por desconocimiento no expresan su rechazo y su preocupación por los mismos, desaparece la presión sobre los responsables de establecer la legislación que les afecta, así como en aquellos encargados de aplicarla y de dictaminar las condenas por su transgresión; el resultado es que el asunto deja de ser prioritario, lo que normalmente le lleva a ser excluido de las acciones pendientes de estudio.

Esto, por supuesto que no lo van a admitir los políticos, que en todo momento nos hablarán de su gran inquietud por tales asuntos, dirán que figuran en sus agendas y tratarán de transmitirnos su profunda sensibilidad al respecto. Mentiras, eso es lo que son en la mayor parte de los casos, argumentos falsos que sólo pretenden evitar cualquier tipo de agitación social. Por eso mismo, me repugna oírles decir que van a comenzar a debatir cambios en la Ley de Protección Animal, pero ya avisan de antemano de lo prolongado del proceso y piden que entre tanto, cesen los ataques contra ellos por esta razón.

Ustedes, animales racionales metidos a políticos, en vez de asumir errores y carencias, lo que procuran es enmascarar su negligencia y despreocupación, y para ello se escudan tanto en la reglamentación respecto a plazos, como en el empleo de advertencias que no dejan de ser amenazas veladas. Pero esas estrategias no sirven cuando hay muertos de por medio. En otros aspectos las demoras no tienen mayor importancia; un torero, por ejemplo, podría esperar muchos años hasta que se aprobase su concesión de la Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes sin graves consecuencias, de hecho, lo deseable sería que aguardase por ella toda su vida; pero cuando estamos hablando de crímenes y de víctimas, el único adverbio de tiempo admisible es “ahora”, porque esperar es seguir llenando la fosa de la que hablaba y de eso, aunque no rocíen de gasolina al animal y le prendan fuego directamente, se están encargando Ustedes.

Ustedes y la indiferencia de los ciudadanos, que si bien en su mayoría no son seres embrutecidos y condenan estas acciones, tampoco causan en ellos el estupor y repulsa que merecerían. Otra cosa sería, claro, que el agredido fuese una persona. Si nos cuentan que un joven ha sido atacado por una docena de personas, que le han pateado y le han metido un palo por el ano hasta acabar con su vida, todo el País se estremecería con la noticia y los políticos intervendrían en el debate inmediatamente. Pero es sólo una burra, y no se puede decir lo mismo del especismo que nos aqueja que de la brutalidad, si ésta es escasa, el otro es inherente al hombre; esta distinción que hacemos del sufrimiento ajeno en función de la especie de la víctima, es la que permite que un mismo acto y de idénticas consecuencias, produzca horror o pase desapercibido según la naturaleza del muerto. Y no es justo, ni justo ni habla en beneficio del ser humano. De demostrarse su autoría, los causantes del sufrimiento y de la muerte de la burrita, deberían de ser condenados a una pena de privación de libertad con cumplimiento efectivo de la misma. No ha sido una travesura inocente, sino un crimen repugnante y repetido.

http://findelmaltratoanimal.blogspot.com/

El Circo Ringling Bros en España, diversión y maltrato en la pista

•10 Noviembre 2009 • Dejar un comentario

Niños, Damas, Caballeros… Pasen y vean uno de los mayores espectáculos del mundo, pues llega a nuestro País el Circo Ringling Bros con su carga de música, de luz y de color, con su tropel de acróbatas, de trapecistas, de malabaristas y de payasos y, cómo no, con sus animales de diferentes y exóticas especies, enjaulados, fustigados, sometidos y asustados para demostrar al respetable cómo es posible lograr por medio de un exhaustivo entrenamiento basado principalmente en el castigo físico y psicológico, que estas criaturas muestren comportamientos atípicos y ejerciten números impensables en estado de libertad y reñidos con su naturaleza, fisiología e instintos.

Compren sus entradas y contribuyan a esta cruel explotación. Servirán para pagar los impuestos solicitados por los Ayuntamientos en los que tendrán lugar las representaciones, los mismos ingresos que condicionan a determinados responsables municipales para permitir la presencia de este Circo a pesar de las denuncias presentadas contra el mismo por su miserable trato a los animales.

Su dinero también valdrá para pagar los salarios de los seres humanos que trabajan y participan en él, algo muy lógico y respetable teniendo en cuenta que todos ellos, prestan sus servicios en el Circo de forma voluntaria y que constituye su medio de vida. Pero a los elefantes, a los leones, a los tigres o a los lobos marinos, entre otros, no hace falta destinarles un sueldo, son irracionales y no lo necesitan, es más, no es ni tan siquiera obligado pedirles consentimiento para capturarlos, retenerlos y obligarles a actuar, ¿para qué si no son personas?, no merecen por lo tanto la menor consideración y su cuidado, ha de ser el justo para que sobrevivan y puedan trabajar – a menudo enfermos o dañados, pero mientras el público no lo descubra no es algo relevante – pues lo contrario supondría pérdidas económicas indeseables.

La ONG Infocircos se ha puesto en contacto con los Ayuntamientos de diversas ciudades españolas en la que el Circo Ringling tiene previsto ofrecer funciones: Sevilla, Málaga, Valencia, Madrid y Zaragoza, informándoles acerca del rosario de denuncias y de irregularidades de esta Compañía en lo que a maltrato de animales se refiere, y que van desde graves lesiones y heridas por falta de cuidado en su manejo, hasta casos de tuberculosis por una higiene y alimentación inadecuada, pasando por efectuar disparos contra ellos, utilización de garfios, encadenamientos, muertes no notificadas ni investigadas, fallecimientos por mala ventilación y deshidratación, etc.

Existen informes y grabaciones que dan fe de los abusos que se cometen con los animales en este Circo. Pero claro, las autoridades municipales de esas poblaciones, no se han molestado ni en responder a la petición realizada por Infocircos, es más cómodo y lucrativo abrir la bolsa para echar en ella los cánones que estas empresas han de satisfacer, que ajustarse a las Leyes de Protección Animal vigentes, según las cuales: “se prohibe el empleo de animales en circos o actividades semejantes si con ello se les causa dolor o sufrimiento o son obligados a realizar comportamientos antinaturales”. ¿Para qué meterse en camisa de once varas si como siempre, sólo son animales y ninguno de ellos se va a presentar en comisaría para interponer una denuncia por malos tratos, ni tampoco va a acudir a un medio de comunicación para relatar a la sociedad lo que están pasando dentro de ese infierno llamado Ringling Bros?.

Pero en el fondo, da exactamente igual el nombre del Circo e incluso, que a los animales se les golpee, se les someta a descargas eléctricas, permanezcan horas amarrados a cadenas, se les prive de agua, de alimento, de la temperatura adecuada o se les fuerce en sus números hasta tal punto, que muchos de ellos tengan que ser sacrificados por las quemaduras o por las fracturas, no en un asomo de piedad, claro que no, sino por evitar una boca no productiva y también por no invertir en gastos veterinarios, ya que resulta más económico adquirir un animal nuevo que mantener en tratamiento e inoperativo a otro. Además, para eso está montado el inmenso negocio de tráfico de seres vivos, para nutrir de materia prima a estos centros de tortura, de explotación y de exterminio. Y da igual todo eso, decía, porque su utilización ya constituye de por si una forma de maltrato intolerable, mas allá de que después, venga aderezada con conductas más o menos aberrantes.

Existen Circos, afortunadamente cada día más, que se niegan a ofrecer espectáculos con animales, al igual que aumenta el número de Ciudades que prohiben su instalación si emplean a estas criaturas para sus números. Pero con todo, el avance es muy lento y noticias como la llegada del Ringling Bros a España, y la permisividad con sus prácticas demostradas por los políticos locales a pesar de estar advertidos de todo lo que arrastra esta Compañía en su siniestro historial, nos sumergen en la desesperanza, en la rabia y el asco que produce comprobar como por dinero, el respeto a seres vivos pasa a ser una cuestión de último orden y el hombre, a cambio de unas monedas, se convierte sin el menor reparo en tirano y verdugo de otras especies.

Pero no sólo son los responsables locales los cómplices con toda esta basura moral, también los padres que más por sus hijos que por ellos mismos, adquieren localidades para seguir alimentado esta industria basada en el sufrimiento. Desde Ringling Bros, han tenido la desvergüenza y el cinismo de afirmar que desean que en España sea permitida su presencia; “porque eso contribuye a la conservación de las especies a través de la educación…”. Y eso lo aseguran desde un Circo juzgado en Estados Unidos bajo la acusación de maltrato a los elefantes y que desde hace varios años, viene siendo citado por el Departamento de Agricultura de ese País para declarar por el incumplimiento de los estándares federales en el cuidado de animales, en cuestiones tales como la falta de atención básica a elefantes y grandes felinos para evitar lesiones graves, por cebras y camellos expuestos a daños físicos, transporte inadecuado, condiciones de habitabilidad y alimentación insalubres, falta de atención veterinaria, irregularidades en los registros, uso de medicamentos caducados, etc. .

Lo primero que debe de aprender todo ser humano es que es necesario respetar a los demás, que nadie puede erigirse en dueño de otro y mucho menos, disponer a su antojo de la existencia de terceros, decidiendo cuándo se les da de comer o cuándo no, obligándoles a hacer aquello que no desean o que les causa padecimiento, negándoles la asistencia por los daños provocados precisamente por ese sometimiento y ejecutándolos cuando le parece conveniente, normalmente por falta de rentabilidad.

¿Qué van a aprender los niños del comportamiento contra natura de unos animales a los que sólo el miedo al castigo les impulsa a actuar de ese modo?, Aunque tal vez me estoy equivocando al plantear esta pregunta esperando una respuesta de carácter positivo, ya que lo cierto, es que ese espectáculo transmite unas enseñanzas convertidas a día de hoy en máxima sagrada: que el dinero y la obtención de beneficios están por encima de cualquier consideración ética, que es lícito establecer jerarquías absolutistas de poder para así, justificar la explotación y la violación de los derechos fundamentales de los que están más abajo y sobre todo, en el caso que nos ocupa, imbuir en la mente de los niños la idea de que el hombre es el amo y señor del universo a su alcance, lo que incluye no sólo a los animales no racionales con los que convive en el Planeta, sino también a otros hombres que en razón de su raza o su carencia de medios, se encuentran en una situación de indefensión respecto a los que toman las decisiones y ostentan el poder, o sea, a los propietarios de los recursos.

Los padres saldrán del Circo muy satisfechos porque habrán regalado a sus hijos unas horas de alegría y de entretenimiento, y los críos, lo harán un poco más domesticados para el día de mañana, no tener ningún remilgo en contribuir al sufrimiento y a la muerte de animales “inferiores” en las muchas y variadas facetas de maltrato que en nuestra Sociedad siguen vigentes y ampliamente aceptadas. Por cierto, que este tipo de espectáculos circenses, son los dignos herederos de aquellos en los que se mantenía “encarcelados” de por vida a hombres y mujeres que debido a sus peculiaridades físicas, por malformaciones o anomalías notables y llamativas, constituían un número más dentro de la función. Vaya por último mi reconocimiento y admiración a Compañías que como El Circo del Sol entre otras, demuestran el valor, la dignidad, la sensibilidad y el grado de civilización necesarios como para negarse a utilizar animales en sus espectáculos. Ese es el futuro, pero ciertos responsables políticos parece no querer enterarse y siguen embarrados en la mediocridad y el egoísmo de su salvaje especismo.

http://findelmaltratoanimal.blogspot.com/

¿Movimientos ecologistas-animalistas versus movimientos sociales?

•4 Noviembre 2009 • 5 comentarios

Por: Melina Solange
ecoportal.net

A menudo se suelen escuchar críticas hacia el movimiento ecologista y animalista por parte de gente que lucha por los derechos humanos y por un mundo más justo. Incluso la mayoría de los intelectuales también lo hace.

Las críticas hacia los movimientos ecologistas y animalistas suelen ser, por ejemplo, que se le da más importancia a los animales o a los bosques en lugar de preocuparse y hacer algo por la gente que muere de hambre. Algunas de estas personas se proclaman ateos, aunque me gustaría decirles que todavía no se han despojado lo suficiente de la ideología cristiana, dado que esa crítica que ellos hacen tiene toda la fuerza de un prejuicio arraigado en sus mentes, que tiene su origen en la Biblia cristiana. En ella se dice que los hombres no descienden de los primates sino que fueron creados a imagen y semejanza de dios (descienden de Adán y Eva). La Biblia también dice, resumiendo, que el hombre es el rey de la tierra y que todos los animales que la habitan están acá para autoabastecerlo “racionalmente”.

Ahora, en primer lugar, quiero señalarles el primer error: el humano también es un animal, y el hecho de que sea un animal “racional” no justifica que pueda explotar y causar sufrimiento al resto de las especies. Los animales no humanos no están aquí para que los utilicemos a nuestro antojo, todos tenemos el derecho a la vida.

El humano es un ser más entre otros que habita esta tierra y nada más, no es el dueño de ella.
Por ahí pueden decirme que, (en cuanto a la alimentación), es la cadena alimenticia, que es natural, pero en realidad no hay nada más alejado que esto, dado que los animales con los que nos alimentamos no son libres ni nosotros andamos corriendo para cazarlos (además que no contamos con un cuerpo desarrollado para eso, debemos utilizar alguna herramienta), sino que son criados en cautiverio, y además de los métodos crueles que utilizan para matarlos, estos cargan con una vida entera de sufrimiento, ya que se los tiene hacinados y en condiciones deplorables, simplemente son un producto más, no se los trata como seres vivientes y por lo tanto los que trabajan allí no se ponen en la piel del otro no humano, no logran identificarse con el resto de los animales. Valga la similitud con épocas pasadas, en donde para justificar la explotación y la condición de esclavo de los negros se decía que eran como animales y que no tenían alma. De la misma manera ocurre en la actualidad para poder someter y explotar al resto de las especies. Como si la excusa de que no son tan “inteligentes” como nosotros valida el hecho de que los privemos de su libertad, les causemos sufrimiento y los matemos.

Todo se resumiría en NO HACER A LOS DEMÁS LO QUE NO NOS GUSTARÍA QUE NOS HAGAN, si logramos ponernos en la piel de ese ser que está siendo degollado y echado al agua hirviendo aún estando vivo, como es el caso de los pollos, o castrado sin anestesia, como es el caso de los chanchos, o matado a golpes o electrocución desollándolos aún estando vivos (para que una mujer adinerada pueda mostrar su posición social), como es el caso de muchas especies que han tenido la desgracia de nacer animales no humanos y de tener un pelaje bello para los ojos nuestros.

¡Que suerte hay que tener al nacer! ¿No?, ¿que pasaría si se invirtiera la situación y ellos fuésemos nosotros?

Otra cosa que me podrían decir sería: “pero yo no los mato, no tengo la culpa”. A esto yo diría que tenemos que recordar que cada uno de nosotros también mueve el motor, y por más alejados que estemos de un matadero, de una granja peletera o de un bioterio comprando carne en el supermercado, tapados de piel en una tienda, botas y zapatillas de cuero en una zapatería, cosméticos o productos de limpieza que fueron probados anteriormente en animales, estamos siendo cómplices de ese sufrimiento ya que si todos dejáramos de usar esos productos, el negocio de la muerte dejaría de ser rentable. Pero la verdad es que no nos damos cuenta del poder que tenemos como consumidores, y pensamos de una manera mediocre, diciendo que por más que uno deje de comprar esos productos la cosa no va a cambiar porque el resto de la gente sigue comprando. Podríamos trasladar lo mismo al ámbito social: como dejar de ir a Mc Donald’s, de comprar Coca-Cola, o determinadas marcas y en grandes supermercados que explotan a los trabajadores (ejemplo más notable: Walt Mart, aunque hay infinidad de ejemplos).

Bueno…volviendo al tema… esta manera de pensar de la mayoría de la gente, incluso intelectuales, hacia los animales, tiene, como ya dije, toda la fuerza de un prejuicio, y por eso no importa la inteligencia de quien lo diga.
Me parece que si condenamos el racismo y el sexismo, también debemos condenar el especismo, una clase de discriminación desconocida por la mayoría de nosotros, pero que todos de alguna manera u otra la practicamos.

El especismo es la discriminación basada en la diferencia de especie. Esta discriminación especista presupone, que los intereses de un individuo son de menor importancia por el hecho de pertenecer a una especie determinada.
Esta discriminación es una actitud bastante arraigada en todas las culturas. La representación más común de éste es el antropocentrismo moral, o sea, la infravaloración de los intereses de aquellos que no pertenecen a la especie humana.

Es por eso que no llego a comprender del todo a esta gente que dice luchar por un mundo más justo y por la libertad, pero se olvidan que este debe ser para TODOS LOS SERES VIVIENTES, NO SOLO PARA LOS HUMANOS. Sino, ¿de que estamos hablando? De la misma manera que los pobres del mundo no tienen voz, los animales tampoco, y me parece que nosotros, siendo un animal como tantos se enorgullecen en llamar “racional”, deberíamos tenerlos en cuenta, sabiendo que ellos, en tanto seres irracionales no cuentan con los medios para defenderse de los humanos y, por lo tanto deberíamos protegerlos aún con más razón.

No se trata de darle más importancia a los animales y al medio ambiente en lugar de las personas, ambas cosas tienen igual importancia y están super interconectadas. La lucha debe ser una sola, y esto no hay que perderlo de vista, porque todas las injusticias de este mundo son producto de la opresión de una clase por otra, en estas épocas, el sistema capitalista.
La causa de todos los males es el capital, de este sistema que ve todo en términos económicos, transformando a la naturaleza (de la que somos parte), a los humanos y al resto de las especies en una simple mercancía.

Si bien apoyo mucho y defiendo a los movimientos sociales, al movimiento ecologista y animalista, mi crítica hacia ellos sería que debe ser UN SOLO MOVIMIENTO, tenemos que dejar de separarnos cada vez más y unirnos y luchar todos juntos, porque la lucha es contra un enemigo en común.

Actualmente, los movimientos sociales y políticos contarios al sistema se desentienden de la cuestión ambiental y de los derechos animales (la mayoría, no todos, ya que ahora se está empezando a tomar conciencia, aunque solo en el tema ambiental).

Los movimientos ecologistas y animalistas se enfocan mucho en su tema y dejan de lado prácticamente todo lo social, no hacen una crítica profunda al sistema de producción, que es en realidad el problema principal. Muchas veces se consiguen logros, pero el problema va a seguir estando mientras el mundo siga girando en torno al capital.

Por eso, repito, la lucha debe ser una sola, un primer paso para revertir esta situación sería que empecemos a reflexionar acerca de todo esto, de nuestra relación con la naturaleza y con el resto de los animales. Debe ser un cambio de mentalidad, que no es nada fácil, pero es lo principal para que podamos pensar algo en forma global y poder vivir en armonía con la naturaleza y con nuestros hermanos, tanto humanos como con el resto de las especies.

MATAN A UNA BURRITA A PATADAS. ENVIAD CARTAS!

•1 Noviembre 2009 • 4 comentarios

 

Una docena de jóvenes de 17 años de Torreorgaz mataron a una burra a
puñetazos, patadas e insertándole un palo en el recto hasta dejarla
reventada por dentro. Ocurrió en la madrugada de ayer, tras celebrar una
noche de juerga.

El propietario del animal, Gonzalo Gómez Luengo, recibió la llamada de un
vecino a las siete de la mañana alertándole de que su burra se encontraba
atada a una soga en la estación de autobús de la localidad, situada justo a
la entrada del municipio. Aún estaba viva, pero presentaba síntomas de
encontrarse en estado crítico. Tanto, que media hora más tarde la burra
murió y tuvo que ser trasladada por los servicios municipales hasta una nave
cedida por el ayuntamiento, donde está guardada a la espera de ser retirada
hoy por el Servicio de Protección de la Naturaleza de la Guardia Civil
(Seprona).

Soledad Gómez, hija del dueño del animal culpa de los hechos a los quintos
del pueblo. Su versión coincide con la de la alcaldesa de Torreorgaz,
Concepción Polo Polo, y con la de los residentes del pueblo preguntados por
EL PERIODICO EXTREMADURA. “Esta noche –por la madrugada del jueves al
viernes– han salido 12 chicos, pero se les ha ido de las manos porque han
matado a un animal, que además se da la circunstancia de que está
protegido”, dice. Las organizaciones protectoras de la naturaleza consideran
al burro español un animal protegido porque se encuentra en peligro de
extinción.

Según explicó a este diario Soledad Gómez los chicos tuvieron que entrar en
su finca a por la burra. Para ello tuvieron que romper el cemento en que se
asienta la puerta, toda vez que estaba cerrada con el candado, tal como su
padre la había dejado. Luego la levantaron alrededor de un metro. Por ese
espacio sacaron el animal.

Los afectados denunciaron a los responsables ante la Guardia Civil, pese a
las presiones de los padres de los chicos, que les instaron a no hacerlo.
Los agentes no tardaron en ponerse en marcha e incluso sacaron a los jóvenes
del colegio para tomarles declaración.

INFORME DEL VETERINARIO De la inspección que llevó a cabo el veterinario se
extrae que la burra, que tenía 20 años, “se encontraba reventada por
dentro”. Soledad Gómez dijo a este diario que presentaba síntomas de haber
sido golpeada a puñetazos y patadas. “Incluso le han metido palos por el
trasero”, precisó. Los efectos de esta acción son perceptible a simple
vista, pues el animal tiene el recto reventado. Después, los quintos lo
ataron por el cuello con una soga a la parada de autobús, donde fue
encontrada por el vecino que llamó al propietario.

Por tradición, los quintos del pueblo salen todas las noches de los jueves
desde el mes de octubre hasta el puente de la Constitución, el 6 de
diciembre. Cortan una encina y la queman en Nochebuena. También es tradición
que durante estas noches de juerga *roben *gallos en las fincas del pueblo,
después los esconden y en Navidad los cocinan para comérselos durante una
cena, que supone el final de la actividad para esos quintos. Al año
siguiente los relevarán lo que cumplan 17 años.

VERSION DE LOS QUINTOS La versión de seis de los quintos con los que pudo
hablar este diario no coincide con la de la dueña del animal y la alcaldesa.
Ellos, que no quisieron identificarse, aseguran que se encontraron a la
burra sola por las calles del pueblo y que no la maltrataron. “Solo la
atamos a una cuerda y la llevamos hasta la parada. No le hicimos nada”. Los
seis coincidieron en que cuando se la encontraron “ya sangraba por abajo
–aludiendo al trasero–” y murió “porque era vieja”.

La regidora de Torreorgaz, quien hoy se reuniría con los padres de los
culpables para analizar la situación creada con este suceso, señaló que
“todo el pueblo está indignado, excepto los padres de estos niños, que han
pedido a toda costa que les sea retirada la denuncia”. Admitió sentirse
avergonzada: “cualquiera con un poco de sensibilidad sentiría malestar al
escuchar esta historia”, dijo. Aseguró, además, haberse planteado en más de
una ocasión acabar con la tradición de los quintos. “Cada año pasa algo,
aunque nunca se ha llegado al extremo de lo que ha ocurrido hoy –por
ayer–”, explicó Polo.

En Torreorgaz ayer no se hablaba de otra cosa, pero no querían intrusos. De
hecho, algunos vecinos intentaron que Soledad Gómez, dueña de la burra,
impidiera a este diario hacer fotos. Uno de los miembros del equipo de
gobierno municipal, cuyo nombre no quiso dar, compartía esa opinión y
prohibió a ese periódico acceder a la nave en la que se encontraba el animal
muerto. La alcaldesa lo respaldó: “la burra está en una nave municipal y ahí
no tiene por qué entrar ningún medio de comunicación”, concluyó.

¿Nos quedaremos callados ante esto? Por favor, ya vale.

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Ya son muchos los casos de maltrato en Extremadura: dos cachorros fueron
mutilados el pasado 9 de octubre, un perro apaleado y ahorcado en Talavera
la Real en octubre de 2008, en mayo de 2008 se encontraron 12 cabras con las
ubres amputadas y ahora esto…!!!!!!!!!!
 
ABAJO TENÉIS LAS DIRECCIONES A LAS QUE PODÉIS ENVIAR VUESTRAS CARTAS. POR
FAVOR, CON EDUCACIÓN.
INDIGNANTE Y TOTALMENTE INACEPTABLE, hay que poner presión sobre las
autoridades de ese lugar para que nadie se eche atrás con la denuncia
*Ayuntamiento de Torreorgaz *

CON COPIA A:

avillar@elperiodico.com  edigitales@hoy.es, lcb@elperiodico.com, buzon@extremaduraaldia.com, redaccion@extremaduraaldia.com,
redaccion.hoy@hoy.es, tu@extremadura.es, info@telefronterabadajoz.com, jjrodriguezlara@hoy.es

Triste final de animales famosos del cine

•30 Octubre 2009 • Dejar un comentario
Bob Barker: “‘No vayas a verlas, dice la veterana estrella de The Price is Right (El precio Justo). No vayas a ver películas que tengan animales porque si lo haces, estás subsidiando la crueldad contra los animales.

‘No puedes aceptarlo. … Cuando ves animales en las películas, los están poniendo en peligro” [Nicholas Read, Vancouver Sun]. “Me hice vegetariano debido a mi preocupación por los animales, pero pronto aprendí a apreciar los muchos beneficios a la salud derivados de recetas como las que encontrarás en The Compassionate Cook” [The Compassionate Cook, un libro de cocina vegana de PETA]

Para un solo Babe en pantalla se sacrificaron 48 cerditos. Anteriormente, para Chatrán, murieron alrededor de 65 gatos.

Los animales famosos en la historia de las películas y la televisión, desde la perra collie Lassie hasta el chanchito Babe, fueron simpáticos y felices en la pantalla, pero ese destino la mayor parte de las veces no se reflejó en la realidad. En el caso de Babe, pocos saben que 48 cerditos fueron sacrificados para realizar el largometraje, porque los engordaban tan rápidamente que muy pronto ya no quedaban en condiciones de satisfacer las exigencias de su papel.

Durante la filmación de la segunda parte, cuando Babe va a la ciudad, unos 799 animales poblaban la escena el primer día de trabajo, entre ovejas, monos, ratones y un verdadero ejército de perros y gatos vagabundos.

Chatrán, el gato de la famosa película, en realidad es el resultado de haber empleado 65 gatos distintos que iban muriendo en el rodaje.

El diario «La Stampa», de Turín, recordó recientemente otros casos tristes, como el de Akili, la elefanta muerta aparentemente sin explicación durante la filmación de un telefilm, el año pasado.

Akili tuvo que subir sobre una rampa, algo que había practicado varias veces con su instructor. Pero una vez que subió, no supo cómo bajar, le dio miedo y murió de un ataque. Otro caso célebre es el de Leo, el león de la Metro Goldwyn Mayer, que había aprendido a rugir comandado por el primer instructor de animales de Hollywood, Volney Phifer.

Cuando se hizo viejo, terminó en un mísero hospicio para animales, manejado justamente por su ex domador, que así buscó redimirse del trabajo realizado durante años. «La Stampa» recordó también que allí terminó sus días Chita, la mona de Tarzán, que descansa bajo una lápida sin nombre en el pequeño cementerio ubicado detrás del hospicio.

Descansa en cambio en su natal Francia Rin Tin Tin, el famoso ovejero de la Warner Bros obligado a filmar 25 películas en menos de diez años.

Lo mismo que Lassie, que en realidad se llamaba Pal y era un macho: cada vez que filmaba, el perro debía usar una bolsita de falso pelo que ocultaba sus genitales.

Flipper, el famoso delfín de la serie televisiva, era en realidad una hembra, que murió de agotamiento en los brazos de su entrenador, Richard O’Barry, quien desde ese día se dedicó a defender la causa de estos animales.

El ex domador de Flipper reveló que la única manera de trabajar con un delfín es hacerle pasar hambre: de ese modo se vuelve dócil y cumple las órdenes que se le piden. Pero un día, Flipper decidió no comer más y simplemente se dejó morir de hambre.

Quien sí volvió a su casa es Keiko, la orca de «Liberen a Willy», aunque hay quienes dicen que es difícil que pueda readaptarse a la vida natural.

Otro arrepentido del mundo de los entrenadores es Pat Derby, que un día dejó su profesión -ganaba 1.000 dólares diarios en los años ‘60- y contó en un libro muchos episodios de crueldad sufridos por animales usados en el cine y la televisión.

Gracias a sus denuncias y a las de otros activistas, en Estados Unidos existen varias asociaciones -la más famosa es la American Humane Association- que vigilan las filmaciones y tienen derecho a intervenir en los guiones e inspeccionar los lugares de rodaje.

Roger Fouts, psicólogo comparativo: “¿mi política? Yo estoy al lado de los monos”

•29 Octubre 2009 • Dejar un comentario

“El chimpancé me dijo que le ayudara a escapar”
Roger Fouts, psicólogo comparativo

Nunca nos cansaremos de defender los derechos de los animales dentro del espacio que compartimos en este planeta. Si bien todos los seres vivos merecen nuestra atención, quizás los que están más cerca de nosotros en la escala evolutiva deberían suscitarnos más respeto si cabe…

Roger Fouts es psicólogo comparativo y profesor en la Universidad de Wasinghton. En 1987 visitó junto a Jane Goodall un laboratorio de investigación biomédica en Maryland. Lo que vieron allí los marcó para toda su vida.

Los chimpancés estaban en jaulas minúsculas, del tamaño de un refrigerador pequeño. Tenían la misma mirada perdida que Jane había visto en muchos niños africanos desnutridos: se habían rendido, eran sólo chimpancés. Los que ambos habían conocido en circunstancias normales no habrían dudado en intentar algún tipo de contacto social.

Y lo más triste de todo, quizás, era la absoluta indiferencia con que los científicos que trabajaban allí les enseñaron a aquellos individuos confinados y sin esperanza. Habían perdido todo rasgo de compasión.

Desde entonces, Roger ha estado trabajando en la comunicación entre chimpancés y humanos, además de intentar mejorar las condiciones de vida de los primates usados para experimentación científica: su último e interesantísimo proyecto es la creación de Santuarios Nacionales para chimpancés.

En la actualidad, cuando un individuo ya no sirve para la experimentación biomédica, se le confina en una jaula hasta el fin de sus días. Es la última crueldad para una especie tan sociable como la de los chimpancés. Roger Fouts propone que se creen espacios abiertos donde puedan vivir sus últimos años en paz.

Es lo mínimo que se merecen después de toda una vida dedicada a la “salud pública”.

Os dejo con sus palabras en esta entrevista de La Contra de la Vanguardia del 27 de Julio del 2001

¿Recuerda su primer encuentro personal con un chimpancé?
Sí, fue en 1967, cuando conocí a “Washoe”.

¿A quién?
Al primer no ser humano que ha adquirido un lenguaje humano. Había sido adoptada por otra especie, los doctores Garner, mis profesores de doctorado, que le habían enseñado el lenguaje de los sordomudos. Yo quería trabajar con niños con problemas de comunicación.

¿Y acabó con chimpancés?
Era el único puesto de investigación financiado que quedaba.

¿Le aceptaron?
La entrevista con los Garner fue fatal, dije todo lo que no tenía que decir, pero cuando me mostraron a “Washoe” ella se lanzó a mis brazos. Soy el único doctor que ha sido aceptado en un puesto universitario de investigación por la recomendación de un chimpancé. Aquel abrazo cambió mi vida….

Y la de “Washoe”…
Sí, ya llevamos 35 años juntos y nos comunicamos únicamente con el lenguaje de los sordomudos. En los primeros cuatro años llegó a aprender 160 signos.

¿Y de qué habla con ella?
De las cosas típicas de las familias: “¿Vamos a salir?, ¿me haces cosquillas?, ¿juegas conmigo?”… Es sorprendente cómo “Washoe” pone en su sitio a los estudiantes que vienen a trabajar con nosotros.

¿Por qué lo dice?
Siempre quieren enseñarle algo nuevo. En una ocasión uno no sabía cómo se decía nuez, entonces “Washoe” cogió un montón de revistas, buscó la foto de una nuez, y se la enseñó repitiendo lentamente los signos.

¿“Washoe” se ha relacionado con otros chimpancés?
Su primer contacto lo tuvo a los cinco años, cuando nos trasladamos a la Universidad de Oklahoma. No le hacían mucha gracia sus congéneres, les llamaba “bichos negros”. Pero cuidaba de los pequeños.

Y en libertad,¿cómo se comunican entre ellos?
Después de este proyecto, a finales de los años setenta, descubrimos que los chimpancé se comunican por gestos y que las comunidades tienen dialectos gestuales diferentes.

¿“Washoe” se comunicaba con los otros chimpancés en el lenguaje de los signos?
Sí, en 1979 tuvo una cría que murió y buscamos un bebé para que lo adoptara. A“Loulis” le enseñó todos los signos. Entre generaciones es posible la transmisión cultural, lo que aprenden lo enseñan.

¿Qué pasó entre “Washoe” y los otros chimpancés?
Queríamos estudiar cómo se relacionaban entre sí, todos se habían criado con el lenguaje de los sordomudos. Pero en la Universidad de Oklahoma querían utilizarlos para investigación biomédica, la mayoría se quedaron de cobayas de laboratorio, pudimos salvar a “Washoe” y a “Loulis”. Dieciséis años más tarde volví a visitar a uno de ellos.

¿Cómo estaba?
Le habían inyectado el virus de la hepatitis C. Estaba en una pequeña jaula, se acordaba de mi nombre y empezó a hablarme con el lenguaje de los signos.

¿Y qué le contó?
Que le ayudara a salir de allí. Le dije que me tenía que ir y lo aceptó con tristeza.

¿Tienen conceptos morales o éticos?
Cualquier especie en la que la madre castiga a las crías tiene un sentido de lo que está bien y lo que está mal. Los chimpancés son capaces de adoptar nuestras normas, piden perdón si se equivocan, sienten simpatías y antipatías. Le contaré un caso.

Que sea alegre.
Una de las estudiantes que trabajaban con “Washoe” se quedó embarazada. A“Washoe” le fascinaban los embarazos. La estudiante perdió al bebé y estuvo semanas de baja.

¿Y “Washoe” se enfadó?
Sí. La chica le explicó que no había ido a verla porque se había muerto el bebé que esperaba. Entonces “Washoe” le dijo: “Estoy llorando” y la abrazó tiernamente.

Increíble.
Sí, yo he aprendido muchas cosas de ella. Ahora estamos estudiando las conversaciones que se dan entre un grupo de cinco chimpancés y las que tienen con nosotros.

¿Y?
Cuando yo digo “¿qué?” o “no te entiendo”, ellos reparan la conversación repitiéndomelo dicho y añadiendo más signos para clarificarlo, y si digo “ya no quiero hablar más”, cambian de tema para seguir hablando.

¿Entre ellos utilizan siempre el lenguaje de los sordomudos?
No sólo eso, sino que se hablan a sí mismos como cuando nosotros pensamos. Usan los signos de forma muy imaginativa. Incluso se cuentan mentiras.

¿Y de qué hablan con ustedes?
A ellas les gusta mirar y comentar revistas. A “Washoe” le encantan los zapatos y nos pide revistas de zapatos, a “Moja” vestirse y siempre nos pide vestidos rojos. “Tatu” es la que está a cargo de todo y nos dice cuándo es la hora de comer o de ir a dormir. Son personalidades muy diferentes.

¿Qué pensamiento le ha impactado más de un chimpancé?
En una grabación vimos que “Moja”, sentada en un rincón, reiteraba tres signos: rojo, llora, calla… No entendíamos, pero estaba con nosotros un amigo poeta y nos dijo: “Esto es una rima, una iteración literaria. ¡Estaba haciendo poesía! Su mente es un misterio, como la nuestra.

¿Dónde está la diferencia?
Está en el grado, no en la calidad.

Más información: Unión Vegetariana
En El Blog Alternativo: Liberación Animal
En El Blog Alternativo: Marc Bekoff, etólogo y experto en conducta animal:”Los animales aman sin dobleces”

LOS ANIMALES, ¿PUEDEN TENER DERECHOS SIN OBLIGACIONES?

•26 Octubre 2009 • Dejar un comentario

Proyecto Gran Simio, organización a la que pertenezco, tiene como uno de sus objetivos reclamar el reconocimiento de los derechos a la vida, a la libertad y a no ser torturado a chimpancés, bonobos, gorilas y orangutanes. Algunos de sus detractores argumentan que “no se pueden reconocer derechos a quienes no tienen obligaciones”.
El PGS contra argumenta diciendo que hay muchos humanos que tiene derechos sin tener ninguna obligación; como es el caso de los niños, los enfermos de alzheimer, los autistas, etc.
Pero es que, además, no es cierto que los animales no tengan obligaciones; tienen obligaciones y los humanos les exigimos que sean responsables de sus actos. Naturalmente que una animal no tiene la obligación de pagar impuestos, por ejemplo; pero es que tampoco reclama derechos como el de una vivienda digna, seguridad social, o al trabajo.
Los humanos obligan a los animales a que cumplan las leyes; sobre todo, aquellas destinadas a garantizar la vida y las propiedades de las personas. Así pues, cuando un tiburón, por ejemplo, ataca a una persona, o cualquier animal roba alimentos o destroza propiedades, se les considera responsables de esos actos y son condenados a muerte; tanto él, como todos los de su especie, que estén por los alrededores.

Cuando un humano muere a causa de un cable eléctrico no protegido, nadie responsabiliza al cable ni lo condena a muerte. Un cable no puede ser responsable de nada; al parecer, un animal sí.
Los animales domésticos tienen aún más obligaciones: los perros de caza tienen la obligación de cazar, las vacas de superar un mínimo de litros de leche, los caballos de carreras de ganar. Y en todos los casos, cuando un animal de este tipo no cumple sus obligaciones, el castigo es la muerte. En España, todos los años mueren ahorcados cientos de galgos porque, han dejado de cumplir su obligación de ser los mejores cazando liebres.
Si responsabilizamos a los animales de sus actos y los condenamos, nada menos que con la muerte, por dejar de cumplir con sus obligaciones, también deberíamos reconocerles sus derechos.

Además, en aras de esas obligaciones, a algunos animales se les ha llevado ante los tribunales; como recoge el libro “Enjuiciamiento de animales y objetos inanimados en la segunda mitad del siglo XX”, de Niceto Alcalá-Zamora y Castillo (Revista de la Facultad de Derecho de México, UNAM, t.XX, números78-80, julio-diciembre). A continuación, algunos ejemplos.

 Una banda de jovenzuelos se apoderó, en una casa de Caracas, de objetos valiosos y de dieciocho pájaros, entre ellos varios loros, que al ver que se los llevaban unos extraños comenzaron a gritar “¡ladrones!, ¡ladrones!”, llamando la atención de la policía y provocando la detención de aquellos. (“Tiempo”, 27 mar. 1972)

Animales denunciados

 Cuatro elefantes pertenecientes a un circo se dirigían de la estación de ferrocarril al Palacio de los Deportes, por las calles céntricas de Barcelona. Un agente de la policía los multó por desobediencia a los reglamentos de la circulación, y al domador por “transporte de animales voluminosos sin permiso municipal” (“Excelsior”, 31 dic. 1965)

 Sujetos pasivos

 Durante la posguerra española, se detuvo a un gitano sorprendido en plena vía pública cometiendo abusos deshonestos… con un burro, que, además (circunstancia por lo visto agravante), no era de su propiedad (Noticia recogida por el letrado Serrano Pacheco).

 Animal demandado

 En Acapulco, un loro, tras insultar a un cómico, fue llevado ante la Junta de Arbitraje y Conciliación. Ante ella, se limitó a emitir “un sordo gr… ger… gr… ger”, por lo que se consideró que se retractaba (sic) y fue absuelto (“Novedades” de México, 14 mar. 1972)
Animal detenido
Un perro pastor alemán entró con su dueño en un café de Bogotá, comenzando ambos a empinar el codo. Al poco tiempo se desencadenó una riña, participando activamente el dueño con los puños y el perro con mordiscos y siendo trasladados a comisaría bajo la acusación de “embriaguez, escándalo y daño en propiedad ajena”. El can fue liberado por la esposa de su amo, quien pagó la oportuna fianza, mientras que éste siguió detenido (“Excelsior”, 19 sep. 1968)

 Animal ejecutado

Como consecuencia de la muerte del banderillero Joaquín Camino, en la Plaza de Toros de Barcelona, por el toro “Curioso”, sus propietarios decidieron que la madre del toro fuera apuntillada; es decir, le hicieran cargar con la culpa del hijo, que había sido, por su parte, estoqueado, momentos después de la cogida, por el diestro Paco Camino, hermano de la víctima (“Ya”, 10 jun. 1973)

Pero, de todas formas, los derechos no se deberían de reconocer a cambio de las obligaciones; si no en función de si son capaces de disfrutarlos. El PGS no reclama, para los homínidos no humanos, el reconocimiento a disfrutar de derechos como al trabajo, a la vivienda, al voto, a la educación, etc, etc; porque creemos que, a diferencia de los humanos, ellos no tienen las capacidades necesarias para disfrutarlos. En cambio si que tienen la capacidad de disfrutar del derecho a la vida, a la libertad y a no ser torturados; ellos y otros muchos animales.
Paco Cuéllar

Zoológico humano: cuando el hombre estuvo tras las rejas

•26 Octubre 2009 • Dejar un comentario

Fines del siglo XIX. Personas y familias completas africanas son expuestas tras las rejas en el Jardín de Aclimatación de París. No es una imagen de ciencia ficción: sucedía normalmente durante el colonialismo francés e inglés, y visitar el Jardín era una actividad recreativa familiar para los blancos europeos, que tenían así la oportunidad de estar en contacto con el salvajismo y exoticidad de estos ejemplares subhumanos.

El documental Zoos Humains, de Pascal Blanchard y Eric Deroo, nos muestra en poco menos de una hora los límites a los que llegamos en el pasado.

El documental Zoos Humains, de Pascal Blanchard y Eric Deroo, nos muestra en poco menos de una hora los límites a los que llegamos en el pasado.

Según el crítico argentino Óscar Ranzani, la historia de los zoológicos humanos comenzó cuando Carl Hagenbeck, importador de animales exóticos para los zoológicos, comenzó a exhibir personas: esto ocurrió durante el boom de los zoos franceses, ingleses y alemanes.

En Hamburgo, en 1874, comenzaron las primeras exhibiciones étnicas que luego continuaron por toda Europa. Desde entonces, el “espectáculo antropozoológico”, como lo llamaba Hagenbeck, se convirtió en un éxito masivo y numerosos empresarios recorrieron Asia, América y, fundamentalmente, Africa, en busca de ejemplares cada vez más “exóticos” y “salvajes”. Para Ranzani:

“El éxito de las exhibiciones racistas en los zoos humanos puede entenderse por la convergencia de varios factores señalados en el documental: la gente quería ver “espectáculos” pero también eran muchos los curiosos por contemplar “al diferente”.

Por otro lado, verlo detrás de una reja le permitía al público entender las nociones de poder y jerarquía. Pero los zoos humanos iban más allá del “espectáculo”: los grandes estados europeos los mencionaban en sus discursos coloniales.”

Al día de hoy, nos parece aberrante que un animal humano sea capturado y confinado en un espacio reducido lejos de su hábitat normal. Espero que no estemos muy lejos de que podamos hacer la misma conexión colectivamente cuando pensamos en los zoológicos y los circos, antros donde los animales no humanos enloquecen, son cosificados y exhibidos a diario para la entretención de unos y el lucro de otros.

No es difícil hacer el símil.

El documental puedes verlo aquí, por ahora sólo está en francés.

 (Clica en zoos humains para ver el video)

Un repaso a la Tauromaquia en España (Articulo de opinion)

•25 Octubre 2009 • 2 comentarios

A modo de continuación a mi participación como invitado en el Programa Radio Animal, perteneciente a la Emisora de Gran Canaria Radio Guiniguada y realizado por Renata Ortel, que es además una activista profundamente comprometida en la protección y defensa de los derechos de los animales, es para mí una satisfacción aceptar su invitación y poder esbozar aquí cuál es la situación en nuestro País sobre los festejos taurinos, y por cuestiones de espacio lo voy a hacer simplemente como una enumeración de factores y permitiéndome unas conclusiones paralelas.

 

Los números: 
En España la cifra de toros de diferentes edades o de vaquillas torturadas y asesinadas en corridas o celebraciones cavernarias de todo tipo es difícil de calcular, debido a que son innumerables las localidades en las que no habrá dinero para alumbrado o para un centro de salud, pero sí para financiar estas salvajadas, sin embargo podemos estar hablando de unas 15.000 criaturas muertas cada año sólo en corridas, a las que habría que sumarles muchos miles mas en el resto de modalidades, que algunos estudios cifran en unas 40.000 anuales.
El espectáculo: 
Aquí disponemos de las tradicionales corridas, en las que los toros son debilitados previamente mediante golpes, pinchazos, obstrucción de vías respiratorias o sustancias irritantes, además del tan común afeitado, que cercena parte del cuerno del animal afectando a menudo a zona sensible, con lo que pierde la efectividad de su defensa, muestra errores de cálculo en las distancias y se ve disminuido por el dolor de la herida.
Luego vienen las diferentes suertes (siempre fatídica si nos referimos al toro): el picador, que destroza ciertos músculos del animal para que no pueda levantar bien la cabeza; las banderillas, con su carga de dolor y de menoscabo de fuerza; por último la espada, que debería de conducir al toro a la asfixia por la presencia de sangre en sus pulmones al ser atravesados. No siempre es así y otra monstruosidad viene a complementar la labor del matarife vestido de luces, el descabello, seccionándole la médula y paralizándolo, aunque no matándolo indefectiblemente de forma instantánea, por lo que a veces los toros son mutilados (para cobrarse los trofeos bañados en sangre) y retirados incapaces de moverse pero todavía vivos.
En resumen, un sufrimiento espantoso para el astado y con asiduidad también para los caballos, la otras víctimas de esta repugnante escabechina.
En cuanto a los festejos en España la lista es escalofriante por lo extensa: toros ensogados, arrastrados por cuerdas y que antes de morir, padecen lesiones en el cuello o roturas en las patas por las caídas. Toros embolados, el fuego es un elemento habitual,  en los que las quemaduras y el miedo hacen que en ocasiones estos animales se suiciden golpeándose repetidamente contra una pared. Toros alanceados, como el famoso Toro de la Vega; las imágenes conseguidas de forma clandestina este año, ya que sus seguidores impiden que se realicen filmaciones por extraños, muestran la profunda crueldad de esta costumbre y la angustia indescriptible del toro.
Vaquillas del aguardiente emborrachadas; becerradas, en las que espontáneos las acribillan antes de matarlas; toros obligados a lanzarse al mar o ahogados en espuma; perseguidos y golpeados por tractores; novilladas donde aprendices de matadores se entrenan con torillos; encierros, etc. Muerte y más muerte de animales y a menudo también de hombres, incluso de niños, convertida en folclore autóctono y en manifestación pretendidamente cultural.
El público:
Pocas cosas unen tanto a personas de todo tipo como la brutalidad colectiva, una especie de borrachera que abotarga la sensibilidad y exacerba la agresividad. Así que entre los asistentes y a veces también en los participantes, nos encontramos mujeres y hombres adultos, pero también a ancianos, a jóvenes y lo más desgarrador, a niños, consumiendo de la mano de sus padres esas dosis de crueldad y de violencia sobre seres desamparados y carentes de cualquier protección legal. Esa gente, capaz de llevar por otra parte una vida normal, se transforma en horda en estas situaciones y como tal, pocos reparos tienen en valerse de los puños, de piedras o de palos, cuando se encuentran frente a aquellos que rechazan el maltrato a los animales. Por supuesto, al igual que ocurre con el toro, sólo se atreven a atacarles cuando les superan con mucho en número y no existen fuerzas de seguridad en número suficiente para impedir la agresión. Eso se denomina cobardía, que suele ir unida al gusto por ver sufrir a víctimas indefensas; es una especie de pasión por los linchamientos sólo condicionada o limitada por las circunstancias.
Los que subvencionan:
Cualquier festejo taurino o corrida de toros, con muy pocas excepciones, es deficitario, por lo que necesitan ser sufragados para poder celebrarse. El dinero se obtiene del erario público, con lo que todos, incluido Usted, que abomina de la crueldad con los animales, lo pagamos. Para que resulte más fácil de digerir este expolio empleado en subvencionar crímenes, nos adornan el asunto con aditamentos artísticos o culturales, con declaraciones de interés general o turístico, o con ciclos y conferencias en los que se nos explica que no, que no es brutalidad, sino pedagogía y señas de identidad populares. Pero en definitiva y dejando de lado apreciaciones especistas, es como si la Administración pagase cantos rodados para realizar lapidaciones públicas. Por cierto y al hilo de esto, ¿sabían que en el ayuntamiento de Ronda (Málaga), durante las fiestas, una de las diversiones consiste en colgar conejos, palomas y pollos y matarlos a pedradas?, pues bien, es el propio Ayuntamiento quien vende a los participantes los proyectiles a través de la comisión de fiestas, como un recurso más para financiarlas. Decir a modo de conclusión y como invitación a la reflexión, que en España la tauromaquia se lleva anualmente del orden de 550 millones de euros en concepto de ayudas y subvenciones.
Los beneficiados:
Son principalmente los ganaderos, los toreros con sus cuadrillas y los empresarios taurinos. Para todos ellos esto es simplemente un negocio y el que suponga el sufrimiento de un ser vivo en modo alguno les perturba, porque lo único que les preocupa son los números de su cuenta corriente. Es inevitable establecer un paralelismo moral con aquellos que se lucran gracias a la explotación sexual, a las drogas o al tráfico de armas y cómo no, tienen preparada una batería de argumentos, absurdos y repetitivos, para enfrentarse a las críticas cada vez mayores que reciben por el hecho de ganarse la vida acabando con la de otros.
La Sociedad:
En su mayoría contraria a provocar sufrimiento en los animales, como lo corroboran todas los estudios de opinión, es sin embargo todavía muy escaso el número de personas que personalmente o a través de algún colectivo, están comprometidas en la erradicación de esta truculencia, algo que no extraña cuando es habitual que no se intervenga si se oyen gritos en casa del vecino. La comodidad, el egoísmo y el miedo a los problemas, son factores que benefician a los maltratadores, porque impiden que se eleve una protesta contundente a los responsables de la pervivencia de estos actos feroces. Es una labor lenta, de información y de educación, en la que los padres, los profesores, los medios de comunicación y las asociaciones animalistas, juegan un papel fundamental. Porque no podemos dejar como herencia a nuestros hijos un País en el que torturar y matar a los animales es lucrativo para unos pocos y divertido para bastantes más, además de fuente de votos para ciertos políticos que no merecen el cargo que ostentan.
Pero la esperanza de que esto cambie es algo más que una utopía en este momento, porque jamás se ha hablado tanto y tan seguido de este asunto como ahora. Las Asociaciones están más activas que nunca, organizando movilizaciones, mesas informativas y actos de todo tipo; contamos con un Grupo Político cuya intención es obtener representación, y camino de ello lleva, para introducir el debate animalista entre los legisladores; y determinados medios de comunicación tanto radiofónicos como prensa escrita y digital, incluso alguna cadena de televisión, se están dando cuenta de que la postura digna y cabal no es callar o permanecer al servicio de los intereses taurinos, sino transmitir a su público una información veraz y servir de vehículo para la desaparición de estas muestras de iniquidad humana y de atraso.
Se podría escribir de forma indefinida sobre esta tragedia y siempre quedarían capítulos sangrientos y espeluznantes pendientes de ser plasmados, pero a día de hoy, conocemos lo suficiente como para dejar de ser cómplices, cada uno en su medida, de costumbres que nos sumen en mayor atraso que el demostrado por culturas existentes hace muchos siglos, pues ellos ya consideraban inadmisible lo que aquí sigue siendo un hecho cotidiano y legal.
 
Julio Ortega Fraile